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  • Ser fiel a mi Patria, la República de Polonia
  • LA COMUNIDAD POLACA EN CUBA

  • Durante los años 1920 - 1928 arribaron a Cuba varios cientos de familias polacas. Consideraban el viaje a la Isla como una etapa transitoria antes de asentarse en los Estados Unidos de Norteamérica. En este mismo período llegaron a Cuba (igualmente en tránsito hacia los Estados Unidos) alrededor de 10 mil polacos de orígenes judío y ucraniano. Los primeros emigrantes provenían de la región de Rzeszów, de los territorios fronterizos orientales, de las regiones de Kielce, de Bialystok y de Lodz. Se trataba principalmente de campesinos, obreros y artesanos. Las principales aglomeraciones de polacos fueron las ciudades de La Habana, Minas de Matahambre, Camaguey, Cienfuegos y Santiago de Cuba. En julio de 1927 fue registrada oficialmente la Unión Nacional de Polacos - primera organización de residentes en la Isla. Agrupaba a más de 100 personas y poseía su propia sede. La Unión desplegó una dinámica actividad cultural-educativa así como caritativa. Bajo su auspicio se hallaba, por ejemplo, una casa para jubilados, pensionados y desempleados (fundada en 1931). A finales de 1935, producto del éxodo de muchos polacos hacia Estados Unidos y Polonia, se produjo la disolución de la UNP. En 1929 la de residentes polacos contaba con casi 2 mil personas. Los polacos encontraban trabajo principalmente en las industrias azucarera, tabacalera y en la minería. En los años 30 las autoridades cubanas subordinaron la obtención de la autorización para trabajar a la tenencia de la ciudadanía cubana. Después de la II Guerra Mundial, se encontraban en la Isla un numeroso grupo de antiguos soldados que habían luchado bajo las órdenes del general Maczek.

     

    Durante los años 1962 a 1988 más de 35 mil cubanos pasaron por las escuelas de niveles medio y superior polacas, así como por diversos centros de trabajo. A su vez, llegaron a Cuba numerosos expertos polacos, quienes ayudaron en el desarrollo de las industrias locales de construcción naval, energética y de fabricación de papel. En los años 80 fueron contraídos varias decenas de matrimonios polaco-cubanos. Fue este un período en que un gran número de ciudadanos cubanos viajaron contratados por largos períodos a trabajar en los países del CAME. También en este período viajaron a la Isla un grupo de polacas esposas de cubanos. Una parte de ellas, sin embargo, regresó a Polonia al no poder habituarse a las difíciles condiciones. En La Habana funcionaba una escuela regular polaca que impartía un programa didáctico completo desde el primer grado hasta el decimosegundo. Asistían a la escuela 400 niños polacos. Las polacas eran empleadas en las representaciones comerciales polacas, trabajaban atendiendo a delegaciones oficiales, en la rama turística y en la organización de diversas actividades culturales de gran envergadura.

     

    Después de los cambios del sistema en Polonia en 1989, fueron frenados la colaboración económica y el intercambio comercial ventajosos principalmente para Cuba, cuyo elemento esencial era en gran medida una ayuda desinteresada a la Isla. Los polacos residentes permanentemente en Cuba fueron objeto de un fuerte acoso propagandístico por parte de las autoridades locales. En este período se resintieron significativamente el prestigio y el estatus social de la comunidad de polacos residentes. La posición pérdida no ha podido ser recuperada hasta la fecha. La escuela polaca fue cerrada, al igual que la biblioteca de literatura polaca que contaba con alrededor de 10 mil volúmenes (nota bene: en el año 2004, la de polacos logró obtener gratuitamente de la Biblioteca Nacional de Cuba 70 libros y álbumes que habían pertenecido a las colecciones de la biblioteca polaca). También contribuyó al debilitamiento de los vínculos de la comunidad de residentes polacos con su patria la reducción del personal de la misión diplomática polaca en La Habana y de los recursos destinados al trabajo con dicha comunidad. La crisis económica que sufrió Cuba después de la desintegración de la URSS provocó una drástica caída del nivel de vida de las familias polaco-cubanas.

     

    Durante los años 1990 - 1995 abandonaron Cuba 80 familias polacas. A finales de 1996 la comunidad de polacos ya contaba con sólo 250 personas.

     

    Actualmente alrededor de 200 ciudadanos polacos y personas de origen polaco mantienen un contacto estable con la embajada o con la Asociación de Polacos en Cuba. Sin embargo, en realidad la comunidad de polacos en Cuba es algo más numerosa. De los emigrantes del período de entre guerras desdichadamente sólo quedan vivas unas cuantas personas. Sus hijos, en su mayoría no hablan el idioma polaco y tienen esporádicos contactos con Polonia, pero se mantienen vinculados con ella emocionalmente. El más representativo es un grupo de personas en edad de jubilación, con problemas de salud y que viven muy modestamente. Entre los cubanos ilustres de origen polaco, se pueden citar, entre otros, a Fabio Grobart, uno de los fundadores del Partido Comunista de Cuba en 1925, Jamie Novomody, militante del Partido (fallecido en 1987), Enrique Oltusky, ex viceministro de la pesca, Julio Roloff Reyes Gavilán, bisnieto del general Carlos Roloff-Mialofsky.

     

    Actualmente, la mayor parte de la comunidad está compuesta por mujeres, 49 personas son nacidas en Polonia. Hay 38 niños en edades menores de 16 años.  Los representantes de la joven generación de la comunidad de polacos en Cuba han sido, por ejemplo, laureados con primeros premios en los concursos: Conocimientos de la historia y la cultura de Polonia, organizado por la Fundación de la Joven Comunidad Polaca en Varsovia (edición de 2002) y Poesía de María Konopnicka, organizado por la Sociedad María Konopnicka en Góre Mokre (ediciones de 2004 y 2006). Hasta el año 2006 inclusive, 4 personas fueron enviadas a estudiar a Polonia, de las cuales sólo una continúa los estudios. En el año 2007 fueron enviadas a distintas universidades polacas 3 personas más. En el ano 2012 4 personas de la comunidad polaca está estudiando en Polonia. Dos polacas han recibido altas condecoraciones: La Cruz Dorada al Mérito (2002) y la Medalla de la Comisión Nacional de Educación (2003). Una significativa mayoría de la comunidad de residentes polacos vive en la capital del país, La Habana. Otras aglomeraciones importantes se encuentran principalmente en centros urbanos tales como: Pinar del Río, Matanzas, Santa Clara, Cienfuegos, Camaguey, Holguín, Bayamo, Santiago de Cuba, Guantánamo. La mayoría de las personas no trabajan en las profesiones aprendidas. Tampoco ocupan cargos importantes o de dirección. Existe, sin embargo, un numeroso grupo de especialistas apreciados en el ámbito cubano. La situación material de los residentes polacos en Cuba puede ser definida como difícil y en constante empeoramiento. Los salarios y todo tipo de prestaciones se han mantenido al mismo nivel de los años 80 y no sobrepasan los 300 pesos (alrededor de 10 EUR). Un problema que afecta a toda Cuba y que también experimentan agudamente los polacos, son las difíciles condiciones de vivienda.

     

    A partir del año 2001 la comunidad de polacos residentes manifiesta una fuerte tendencia integracionista. Se dieron pasos para la creación de una estructura organizativa de carácter nacional y el registro oficial de la Asociación de Polacos en Cuba Carlos Roloff-Mialofsky. Desdichadamente, las autoridades cubanas no han adoptado aún una decisión al respecto. En el marco de la Asociación se fundó una escuelita comunitaria, en la que se enseña el idioma polaco. Actualmente funcionan dos grupos para los principiantes y para los de conocimientos más avanzados. El número de alumnos es de 12 personas (niños y adultos). Los encuentros de la propia Asociación se efectúan en locales de la Embajada debido a que, al no encontrarse oficializada, ésta no posee una sede oficial.


     

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